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Sin la gracia de Dios, Amway nunca hubiera tenido éxito

Todas nuestras reuniones corporativas se abrían con oraciones!

Amway

Desde el principio de nuestro trabajo en Nutrilite, Rich y yo buscamos manejar nuestra organización de ventas de acuerdo a los princípios bíblicos de integridad, fidelidad y veracidad. Cuando comenzamos Amway, nos aferramos a los mismos critérios éticos. Sabiendo que dependemos de Dios para tener la capacidad de hacer lo que está bien, cubríamos nuestras actividades diárias com oraciones personales. Todas nuestras reuniones corporativas se abrían con oraciones, y Rich y yo murmurábamos oraciones todo el tiempo. Creemos que fue efectivo. Sin la gracia de Dios, Amway nunca hubiera tenido éxito.

Un negocio sin integridad será castigado em el mercado. Si los productos de una empresa no cumplen con lo que prometen los avisos, o si la calidad es contradictoria, la empresa perderá clientes a manos de sus competidores. Trabajadores experimentados, frustrados por las políticas internas, parten hacia otros empleos. Por otro lado, una empresa conocida por su integridad será gratificada com una mayor demanda de sus productos y mayor lealtad de clientes y empleados.

Un gran beneficio secundário de la integridad es la confianza. Si uno puede creer en alguien, puede confiar en él y quizás haya sido eso lo que nos ayudó a Rich y a mi a establecer la política que tenemos con respecto a nuestras decisiones empresariales. Por um lado, nunca procedemos com uma nueva directiva a menos que los dos hayamos estado de acuerdo. Por otro lado, como confiamos tanto mutuamente, nos pusimos de acuerdo en que cada vez que uno estaba ausente, el otro estaba a cargo. A cargo de todo.

Por ejemplo, un año yo estaba a punto de irme un mes de vacaciones. Estábamos planificando uma nueva cafetería para los empleados y antes de irme le expliqué al contratista Dan Vos cómo había que contruirla. Una vez que me fui, Dan comenzó a trabajar en la cafeteria, hasta que se tropezó com Rich que queria hacer unos câmbios bastante importantes en los planos. Dan protestó y le dijo que mis órdenes habían sido diferentes, a lo que Rich contenstó: “Eso no quiere decir nada. Jay ahora no está acá y nuestra política es que cuando uno no está, manda el outro. Aquí se hace de esta manera!”.

A Dan lo desconcerto el repentino cambio de planes, pero Rich sabía que yo estaria de acuerdo com sus cambieos, fueran lo que fueran. Confiaba em que Rich usaría su próprio juicio, al igual que él econfía en mi, y Rich sabía que yo nunca lo criticaria por hacer em mi ausencia, lo que le parecía correcto. Dan nunca fue convocado para volver la cafetería a sus especificaciones originales  nadie nunca nos oyó discutir sobre eso. Como nuestra sociedad tenía integridad, confiábamos mutuamente en que siempre actuaríamos defendiendo los intereses de la empresa.

Sin embargo, a esa altura de nuestra relación Nutrilite, nuestra fé em el negocio estaba en cuestionamento. Y poco sospechábamos que empeoraría, forzándonos a tomar una importante decisión que cambiaría nuestras vidas juntos.

N. de la R.: Permitame aclararle al lector que no soy distribuidor de Amway ni nunca lo fui, como tampoco lo soy de Herbalife ni de Mary Kay, etc. Sucede que en estos momentos en donde la ausencia de un fuerte liderazgo es una caracteristica de estos tiempos de crisis, estas palabras sabias de uno de los pioneros mas exitosos de esta industria no solo son un legado precioso para los emprendedores contemporaneos sino un recordatorio imperativo.

Autor:  Jay Van Andel – Extraido de su autobiografia, “Una vida emprendedora”.

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